martes, 10 de septiembre de 2024

The New York Trilogy, Paul Auster


Es la primera vez que leía a este escritor norteamericano; la verdad en febrero, el Rafa me había vendido "El país de las últimas cosas" a un precio prudente y con la promesa de que era un libro que sí o sí me iba a gustar. Pero los preparativos del viaje y la lista de los otros libros que le compré en ese mismo tiempo (Udana: la palabra del Buda y Obra en prosa de Gonzalo Rojas) hicieron que lo dejara postergado para otro momento, para cuando volviera a Chile. De todos modos quedó en mi librero de mi casa, invitando al curioso que se anime a ojearlo.

En fin, este libro fue propuesto por el club de lectura de Amager Vest en Copenhague, donde me uní y esta fue la primera sesión donde participé. Nos reunimos a conversar en una biblioteca hermosa un caluroso día martes, el mismo día en que Oasis anunció las fechas donde tocarán para su regreso.

Algunas cosas sobre el libro. Es una obra en tres partes de tinte detectivesca donde el protagonista siempre se ve envuelto en un misterio al que se une de manera bastante arbitraria. Este involucramiento comienza con la curiosidad y termina destruyendo completamente la identidad de éstos. Resulta llamativo si situamos a esta obra de Auster dentro del contexto del posmodernismo. ¿Por qué? porque la manera en que se desenvuelve la historia está plagada de tintes típicos de los tiempos en los que vivimos hoy: instantaneidad, locura y excesos. Pero más aún, y es el argumento que desarrollaré en el párrafo siguiente, es por la ruptura con la tradición de cómo debería ser un detective ideal, es este caso.

Puedo decir que Auster tiene como figura de referencia en la novela detectivesca a Edgar Allan Poe, en vista de las pistas que deja dentro de los libros, como en la referencia a William Wilson, cuento de Poe donde el tema de conflicto central es la rivalidad de un joven que vive con alguien muy parecido a él; el problema del doble va a ser algo que se encuentra patente en toda la trilogía de Auster. La diferencia que separa al discípulo de su maestro es que, en el caso de Poe, Dupin es ingenioso, controla siempre la situación y gracias a su razonamiento logra resolver toda clase de misterios. Los héroes de Auster, en cambio, son personas que a duras cuestas participan en sus labores, ninguno es realmente un detective y el camino que siguen los lleva a un viaje interno y externo donde sus personalidades y la historia completa de su vida y su destino, se ven alterados, bordeando la locura y la desesperanza. 

En el primer libro, City of Glass, se menciona en cierto momento la historia de la Torre de Babel. La reflexión que Quinn hace respecto a ella es que el hombre lucha por llegar a ser mejor que Dios. Me puse a pensar en que hoy en día el mundo se mueve en esa dirección, en una vorágine donde todo debe ser más grande y mejor. Pero, ¿es ese el fin de la vida?, ¿qué ocurriría si la verdad de la vida se hallara más cerca? En ese momento pensé en Lev Tolstoy, escritor ruso, que renegó a su vida de lujos y, con una visión sobre la verdad que defendía, escribió dos grandes obras: Anna Karenina y Guerra y Paz. Este hombre, que entregó su vida a la austeridad pudo encontrar verdades de la vida dentro de un estado de contemplación y agradecimiento, que es lo que hacen también los santos y los monjes, viviendo una causa más grande que ellos mismos. Mi querido Gilles Deleuze menciona en alguna ocasión (no recuerdo dónde) que ciertas personas a veces ven cosas que los superan de tal manera que su vida cambia, ya no vuelven a ser los mismos. Esta verdad a la que se une la persona de servicio y contemplación tiene que tener una correspondencia para ser ideal, son llamados pero ellos también responden con afirmación, como dice la Biblia en la parábola de la vida eterna. Un hombre rico le pregunta a Jesús cómo ser perfecto, y él le dice "anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riqueza en el cielo. Luego ven y sígueme". El hombre se pone muy triste porque es rico y sabe que no quiere hacer eso. Pero la vida de los santos es entregarse de esa manera. ¿Qué ven que los hace cambiar?, ¿esta experiencia conecta de cierta manera con sus historias de vida? En este mundo pareciera haber dos reinos: el espiritual y el terrenal, y son antagónicos. La alegría que encuentra una persona de devoción en el servicio y la oración, o la de un escritor y lector en sus libros y cuadernos son suficientes para hacerlos vivir sencillos y felices. Pero corresponden a un estilo de vida particular. No soy quién para juzgar si alguien encuentra alegría en un auto modelo de lujo. En mi caso, si pudiera llegar a vivir como el personaje que describe Jorge Teillier en su poema "El poeta de este mundo", estaría contento de saber que tengo riquezas en mi corazón. Pero yo soy así ahora, quizás cambie.

Hay mucha literatura y teoría sobre lo que Paul Auster escribió en esta trilogía, pero mi tiempo se acabó y no pude seguir indagando más sobre ello. Me resulta muy interesante y atractivo, pero simplemente no puedo. Agradezco que sigan apareciendo instancias como esta donde se puede reflexionar con la gente a partir de los libros, y que estas deadlines nos ayuden a terminar con nuestras lecturas en buen tiempo.

sábado, 11 de mayo de 2024

When we cease to understand the world (Un verdor terrible) - Benjamín Labatut


El congreso Solvay, momento en que se reunen los pesos pesados a discutir sobre teoría cuántica.

Volviendo a este escritor chileno, la verdad es que me cautivó desde el primer momento, aún sin haber leído ninguna página de él, por la manera en que mezclaba la biografía con la historia de la ciencia, dos temas que me apasionan profundamente. Este libro se centra en la primera mitad del siglo XX; muestra cómo se llegó a crear armas de destrucción masiva a partir del descubrimiento de técnicas químicas. La parte que más me cautivó fue la vida de los científicos. Algo que tienen en común todos los casos que presenta es que de alguna manera bordean el abismo y se encuentran a sí mismos con algo superior a su entendimiento, lo cual los hace tocar la locura. 

Karl Schwarzschild, el activo imparable, perpetuo inquieto y brillante que se dio cuenta de la dinámica de vida de las estrellas y llegó a incubar la idea de los agujeros negros, lo cual fue imporante para la teorización de cómo se comporta la materia. No paraba nunca de desarrollar ideas sobre los temas que le interesaban como la física y la astronomía. Según el libro, resolvió la problemática de las ecuaciones de la relatividad general, dándole la respuesta a Einstein. Este último se refereriría a él con las siguientes palabras: "He loved discovering the relations between multiple aspects of nature, but what drove his search was joy, the pleasure an artist feels, the vertigo of the visionary capable of discerning the threads that weave the fabric of the future" (p. 54-55).

Alexander Grothendieck, talentoso desde una joven edad, trabajó imaginando vacíos en la matemática teórica que resolvía con un equipo de personas. Su afán de querer construir un sistema que abarcara el corazón de las matemáticas lo llevó quizás demasiado lejos. Decía: "what stimulates me is not ambition or the thirst for power. It is the acute perception of something inmense and yet very delicate at the same time" (p. 73). Posterior a estos esfuerzos magnánimos, quiso ampliar su horizonte hacia la espiritualidad y el compromiso político; pensaba que el tema de las matemáticas no iba a ayudar a la humanidad. Decide comprometerse con la vida desde un abandono del ego en busca de la luz del conocimiento que lo ayudaría a entender el mundo en su completitud. Al igual que los místicos o músicos como John Frusciante, llegó a un punto donde pensó que la tarea de alcanzar la totalidad implica olvidarse de sí mismo. Grothendieck se despojó de su vida: "he became intolerant of all the comforts of bourgeois life; he tore up the carpets from the floors of his house, considering them superflours adornments, and began to make his own clothing: sandals from recycled tires, trousers sewn from old burlap sacks. He stopped using his bed, instead sleeping on a door he had torn from its hinges" (p. 75).  Años después quema todas sus pertenencias. Se alejó del mundo lo suficiente como para ser un incomprendido, pero dentro de sí él pensaba que estaba en lo correcto. Nuevamente el genio llega a estar en contacto con la locura, que es el tema que le apasiona a Labatut al momento de escribir libros de ésta índole.

Existía discondancia entre Werner Heisenberg y Erwin Schrödinger con respecto a cómo se comportaba el mundo subatómico. Un momento de iluminación en la vida de Heisenberg le había sugerido que los átomos deberían estudiarse apartándolos del entorno; Schrödinger proponía que el átomo debería estudiarse en movimiento e hizo una ecuación donde se asociaba su comportamiento con el de las olas (ondas en movimiento). Los estados alterados que vivieron estos personajes nos hace pensar en que el fin justifica los medios de trabajo: días enteros sin alimentarse, la enfermedad pero aún así la persistencia para lograr resultados en sus investigaciones; ¿estos hombres luchaban por prestigio o por el afán de llegar a plantear una verdad? La enfermedad y las alucionaciones son temas que abarca la última parte del libro, quizás una de las más excitantes, tanto que la mía fue una lectura efusiva en este punto donde la trama era tan envolvente que solo podía seguir hasta terminar y resolver el conflicto central.

Totalmente recomendado para quienes se sientan atraídos por la ciencia, tanto legos como entendidos. Creo que con esto doy por terminada mi buceo en las lecturas de Labatut; ha sido un camino muy interesante, conectando con la lectura de la biografía de Einstein, del cual me costó entender sus teorías. Al menos desde la perspectiva narrativa, con este escritor se puede entender mejor un mundo tan serio como la ciencia. 


En el fondo, el instituto Niels Bohr en la Universidad de Copenhague, un lugar cercano donde ocurre la visión de Heisenberg en el último capítulo.




martes, 9 de abril de 2024

The MANIAC - Benjamín Labatut


Garry Kasparov vs Deep Blue, 1997.


Fue algo completamente fortuito haberme encontrado con este libro, simplemente paseando por una biblioteca en donde tenía que sí o sí seleccionar libros que estuviesen en inglés. Y me resultó algo familiar ver uno de Labatut. A principios del año 2023 yo tenía un sueldo promedio en mi trabajo no profesional, vivía con mis viejos y me daba el gusto de a veces invertir harta plata en comprar libros. Aquella vez fui a la Qué Leo de Valparaíso y me llevé 'Nuestra parte de noche' de Mariana Enríquez, 'Libro de homenajes' de Jorge Teillier, un compilado de poemas de Roxana Miranda, 'El escritor comido' de Sergio Bizzo, 'Memorias de Adriano' de Margeritte Youcernar y creo que nada más. Estaba indeciso porque quería llevarme una novela que hubiera tenido impacto últimamente, y 'Un verdor terrible' me llamaba caleta la atención porque hablaba de ciencia, pero estaba tan caro que lo dejé. Hablaba de ciencia, sí, me gusta caleta este tema. Me gusta porque digamos que tuve una visión al tiempo después de terminar el colegio. No me fue bien en matemáticas ni en ningún otro ramo de ciencias exactas, pero con el tiempo me quedaron las ganas de seguir adentrándome en ese mundo. Durante un tiempo me entretuve resolviendo problemas de álgebra y empecé a dedicarme más al ajedrez, ese quizás fue mi acercamiento más concreto al mundo de los sistemas exactos. El año pasado me compré, a un muy buen precio, un libro de la biografía de Einstein y me gustó la actitud de autoconfianza que tenía en sí mismo, su espíritu de camadería con sus amigos y su estrecha relación con la música, a pesar que no pude entender nada con respecto a sus teorías físicas. Tiempo después con los cabros fuimos a ver una función nocturna de Oppenheimer, en Valpo. Fue super interesante, me hizo recordar a las otras películas que tienen que ver con ciencia y talentos como Good Will Hunting, Una mente brillante y la biográfica sobre Stephen Hawking. Ese momento en que un joven Oppenheimer ve las gotas de lluvia y conecta con el misticismo del universo fue emocionante, como también el personaje de Einstein, de Kurt Gödel, como también la habilidad que mostraba Robert en su dominio de diferentes idiomas, su buen corazón y su cariño por los amigos.

En este panorama general me encontraba dando vueltas por esta biblioteca cuando me encontré con The MANIAC. Fue como un destello, sabía que quería leer ese libro. Ese mismo día volví más tarde y en dos horas me leí el primer capítulo, donde hablaba la triste vida de Paul Ehrenfest. Este personaje me trajo inmediatamente al libro de Einstein (¡ya había leído sobre el trágico final que tuvo la vida de este, un muy buen amigo del premio nobel como también un físico de peso pesado!). Me hizo pensar en el destino de personas que cargan con proyectos que son más grandes que ellos mismos, y que sus fuerzas no son capaces de conducir ese carruaje, aquellos pensadores que han sido excepcionales pero han rozado la locura. Este es un tema tremendo, recién me doy cuenta que es algo que me ha llamado la atención desde hace mucho tiempo, quizás relacionado con el tema de la salud mental, el bienestar, la psicología y la psiquiatría. Abrazo al cielo al profesor Jorge Chuaqui que trabajó en el tema de la sociología y la salud mental, así como también la problemática de las clases sociales (una vez nos dijo, empiecen por las partes que les resulten más fáciles). Bueno, gracias al profesor Chuaqui llegué al nombre de Otto Dorr, que trabajó en un libro de psiquiatría sobre casos de personajes históricos importantes y sus cuadros mentales. En ese libro hablaba sobre Goethe, Vincent van Gogh y Ernest Hemingway, al menos esos fueron los capítulos que leí. Pasa, pienso, que el hecho de trabajar incesantemente o de manera mal encauzada puede representar un peligro para nuestra vida, de manera holística. En la introducción del libro 'The art of life' de Z. Bauman, dice: 

"It is the wish of all men... to live happily.
but when it comes to seeing clearly what it is that makes life happy,
they grope for the light;
indeed, a measure of the difficulty of achieving the happy life
is that the greater the man's energy in stirving for it,
the further he goes away from it
if he has taken the wrong turning on the road..." Seneca, 'On the happy life'
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"Es el sueño de todas las personas... el vivir felices
pero cuando llega el momento de clarificar qué hace a una vida feliz
todos buscan la luz;
así, una medida de la dificultad para alcanzar una vida feliz
es decir que mientras más una persona se esfuerza para alcanzarla
más lejos esta se va
si es que ha tomado el camino equivocado..." Seneca, "De la vida feliz"

El mismo profesor Chuaqui tenía una cercanía con el mundo de la meditación y el karma, una vez me recomendó que buceara en mi interior para encontrar una respuesta a mi problema. Y creo que es fundamental conectar con un conocimiento antiquísimo, como lo es la meditación y el yoga, para poder mantenernos activos en el lado creativo pero también concientes de que somos seres humanos, de que nuestra mente podría estar llevándonos a extremos que pudieran hacernos daño. Por eso pienso que es fundamental la pausa y reconocerse como persona, no solo como un fin. Aún así, creo que es necesario, y en esto le agradezco a Rick Rubin, mantener una rutina de trabajo para que la creación se produzca naturalmente.

La segunda parte de The MANIAC se centra en hablarnos de la vida de János von Neumann, un húngaro superdotado que trabajó para Estados Unidos en los tiempos de la bomba atómica y la guerra fría. Fuera de los detalles de la vida de este personaje, me gustaría detenerme en el aporte que significó su esfuerzo para todo lo que sería hoy el hecho que ha marcado a la civilización más profundamente: el avance de la tecnología, y con ello las telecomunicaciones, el acceso y uso de la información y la automatización de una serie de procesos. En la tercera parte del libro se habla del encuentro del mundo del juego, específicamente el Go y el ajedrez, y las máquinas que aprenden a jugarlo. Vemos aquí un momento en donde el ser humano se encuentra con su obra y ésta lo supera, si comparamos, por ejemplo, las décadas que le toma a un jugador alcanzar un buen nivel, y las horas que le toma a una computadora lograr lo mismo. Algún día podríamos dejar libre a nuestra obra en algún otro planeta. Quizás, pienso, los seres humanos fuimos dejados aquí a nuestro azar, apartados del jardín del Edén y condenados a usar nuestro entendimiento acaso por un Dios que nos quería hacer pensar, que nos daba la capacidad de expandirnos, y que nos ayuda imperceptiblemente, acaso a millones de kilómetros o bajo formas que están fuera de nuestro alcance perceptivo. En todas estas cosas me hizo pensar este libro, y me motivó a acercarme al mundo de la tecnología (a querer ver la nueva película Knit's Island, sobre las relaciones interpersonales que tienen personas que juegan online), entender que proporciona herramientas que nos ayudan hoy en el siglo XXI, a trabajar para desarrollar nuestros proyectos con la fe en que podemos concretarlos, a saciar nuestras inquietudes y a ser mejores día a día.

lunes, 19 de febrero de 2024

Como bestias, Violaine Berot

 

"los entrantes" Gastón Cereceda

Es interesante, para mí, comentar lo que sentí con este libro a partir de las cosas que me pasaron a medida que lo iba leyendo. Me siento en la libertad de hacer esas conexiones si tomo la palabra que Deleuze hizo sobre los libros de Nietzsche, creo que esto puede trasladarse a lo que me pasó con el texto. Dice

Nietzsche lo plantea claramente: si queréis saber lo que quiero decir, hallad la fuerza que le da sentido, si es preciso un nuevo sentido, a lo que digo

Empecé a tantear a partir de puntos en el libro que me llamaban la atención. Por ejemplo, la vida rural, y un poco salvaje que vivía la familia de Mariette y el niño. En esa misma reflexión de Deleuze sobre Nietzsche, el escritor francés habla sobre la relación que tienen las personas que se apartan de la sociedad:

"Es verdad que, en el centro, las comunidades rurales quedan atrapadas y regladas en la máquina burocrática del déspota, con sus escribas, sus sacerdotes, sus funcionarios; pero, en la periferia, las comunidades emprenden una especie de aventura, con otra clase de unidad, nomádica en este caso, en una máquina de guerra nómada, y se descodifican en lugar de dejarse sobrecodificar

Empatizo con la familia y su necesidad de querer apartarse de la sociedad, a veces esta se vuelve insoportable y es necesario, por salud, querer alejarse de ella y vivir más cercano a la naturaleza. La autora del libro y el mismo Nietzsche decidieron en su momento relegarse a una vida más periférica. Puedo encontrar incluso un paralelo entre la labor de Nietzsche de romper los esquemas de la filosofía tradicional y la huída de la familia del libro, quienes escapan de la sociedad porque la ciudad era estresante, las personas no los entendían y querían cambiarlos de acuerdo al estándar de gente común.

Si Nietzsche se separa de la filosofía es quizá porque es el primero que concibe otro tipo de discurso a modo de contra-filosofía. Es decir, un discurso ante todo nómada, cuyos enunciados no serían productos de una máquina racional administrativa, con los filósofos como bu­rócratas de la razón pura, sino de una máquina de guerra móvil. (...) Sabemos bien que, en nuestros regímenes, los nómadas no tienen cabida: no se escatiman medios para regularlos, y apenas consiguen sobrevivir. Nietzsche vivió como uno de esos nómadas reducidos a no ser más que su sombra, de pensión en pensión. Pero, por otra parte, el nómada no es necesariamente alguien que se mueve: hay viajes imóviles, viajes en intensidad, y hasta históricamente los nómadas no se mueven como emigrantes sino que son, al revés, los que no se mueven, los que se nomadizan para quedarse en el mismo sitio y escapar a los códigos". 

Otro elemento llamativo son la gruta y las hadas, y cómo esta fábula rural es una historia que al parecer sí tiene efecto sobre la realidad, como una maldición. Este mito parece ser real en este lugar alejado del cientificismo. Raúl Ruiz en su libro Poéticas del cine contrapone dos elementos teóricos: el Misterio y el Ministerio. El primero dibuja estatutos sin bases, esconde sus argumentos, cree la verdad, tiene de su lado a los misterios de la humanidad; en cambio el segundo busca codificar, revelar, interpretar las cosas, tiene el poder de la policía y el aparato del Estado. En "Como bestias", si hacemos una interpretación, el partido lo gana Ministerio porque reordena a su modo los elementos, pero es acaso incapaz de explicar la llegada de la niña a la gruta, los poderes sobrenaturales del niño y el hecho que, de antemano, Misterio haya trazado las reglas del juego: 

"por nada del mundo habría que intentar recuperar a un niño robado por las hadas o, de lo contrario, la desgracia caería sobre el valle".

Dios duerme en la piedra, Mike Wilson

Desierto de Texas

El personaje principal del libro es un errante solitario que viaja por los desiertos de norteamérica en busca de quién sabe qué objetivo, sobreviviendo ante quienes intentan hacerle daño, haciendo un poco de justicia en un mundo apocalíptico. Aquí no hay tiempo ni una trama, es un relato abierto plagado de simbolismos. En una entrevista se le pregunta directamente a Wilson sobre el protagonista del libro:

              “- ¿El viaje del personaje y su transformación tienen que ver con una soledad primitiva?

“- Creo que sí. Estamos todos solos, disfrazamos y disimulamos esa soledad con historias de comunidad y empatía, y mucho pero mucho lenguaje, pero en realidad estamos solos. El remezón ante la naturaleza que mencioné se trata de eso, volver a tener esa lucidez y dejarse reducir a la expresión mínima”.

Wilson afirma haber sido influenciado, entre otras cosas, por un libro para escribir el suyo. En una entrevista con La Agenda Buenos Aires menciona “El libro de Enoc”, texto que fue parte de la Biblia, pero no incluida en ella. Si uno busca en internet puede ver que este libro trata sobre:

“los orígenes de los demonios y gigantes, y por qué algunos ángeles cayeron al cielo, así como una explicación de por qué el diluvio, como es narrado en el Génesis, habría sido moralmente necesario, y una exposición profética del reinado de mil años del Mesías”.

El escenario desolador que nos muestra Wilson, donde una secta y otros grupos de gente van destruyendo, como una plaga de langostas que destruyen todo a su paso en busca de alimento, es ideal para la llegada de un diluvio, o el fin de los tiempos, donde se supone que se barrerá con el mal en la tierra.

En una entrevista se le pregunta a Mike Wilson si puede recomendar un libro, y él indica el cuento “El joven Goodman Brown” que, en pocas palabras, trata de un hombre religioso en una pequeña aldea de Nueva Inglaterra que es conducido por su curiosidad a participar en un aquelarre. El cuento fue escrito en 1835 por Nathaniel Hawthorne. Yendo un poco más allá del aspecto sombrío del relato, el texto tiene un tono moralizador sobre el peligro de la tentación. Esta tendencia de Wilson por los temas religiosos y diabólicos pareciera hablar de un escritor curioso por el camino en el que se desciende hacia el infierno.

En un artículo que Wilson escribe, encontramos otra tendencia hacia lo desconocido. Wilson se acerca a un Wittgenstein (de quien escribió un libro también) que cree que el lenguaje y las creencias tienen un límite ante el fenómeno de la vida. Aquí un extracto de cómo cree que la ciencia no puede atrapar el fenómeno de la vida entero:

A Wittgenstein le parece que La rama dorada (libro de Frazer) es una estupidez, un ejercicio dogmático incapaz de entender las diferentes formas de vida y que no hace más que arrojar una luz anómala sobre algo que no le pertenece a la ciencia antropológica. Frazer pretende subordinar la magia, la religión y los ritos a lo que él llama ‘culturas primitivas’ y arrastrar identidades enteras a su esfera de (in)comprensión, para, así, clasificar lo que no le corresponde. Impone ciencia donde no la hay

Vemos, entonces, nuevamente la tendencia hacia el misterio de la vida, hacia la religión y lo que escapa a la certeza y el conocimiento; la secta, la lepra, los jeroglíficos y las figuras que evocaban dioses naturales, los sueños reveladores, el chivo parlante, etc.

Un viaje a Salto, Circe Maia

Constelación de escorpio

Gracias al taller de lectura pude entrar en un mecanismo donde tengo un tiempo limitado para leer un libro y escribir una reflexión al respecto. Este ejercicio resultó muy provechoso para mí puesto que debo confesar que estaba estancado.

Básicamente el libro se sitúa en el contexto de la dictadura uruguaya; un padre de familia es tomado preso por ayudar desde su profesión, médico, a las personas de un movimiento de izquierda. La historia del libro se desarrolla en dinámicas de diarios de vida de la hija, la esposa y, en extractos desordenados, el del marido. Leyendo nos vamos adentrando en los sufrimientos de los personajes y otras cosas más que dan vida al relato. Cabe mencionar que Circe Maia creó este texto a partir de una historia que otra persona le contó, y que en el libro los personajes no tienen nombres para que así la historia se vuelva anónima y abierta a que todxs puedan reflejarse.

Cuando vi que hablaban de diarios de vida me emocioné, porque les tengo mucho cariño, siento que se pueden hacer lindos trabajos partiendo de los relatos de vida, que tienen algo de poesía y tinte distintivo de la palabra hablada, la mayoría de las veces se habla de intimidad. Me gusta que la autora haya hecho el trabajo de tomar el relato de otra persona, uno que tenía un potencial literario, y transformarlo artesanalmente en lo que un escritor puede hacer: dar un relato con sentido, que, al leerlo, podamos viajar y sentirnos reflejados, tener compasión con lo que se lee.

A partir de eso, pude vincular el esfuerzo de crear diarios de vida, como los del texto, y mis reflexiones en torno a un texto que me marcó en mi época de estudiante, un extracto de Los documentos personales de Ken Plummer. Allí, por ejemplo, se discute

"Qué diferentes serían las cosas (…) si las ciencias sociales, en el momento de su constitución sistemática en el siglo XIX, hubiesen tomado como modelo al arte en el mismo grado que tomaron a la ciencia física” (Nisbet, 1976, p. 16). En ocasiones ha parecido que las dos culturas se desarrollaban irrevocablemente separadas: hechos, generalizaciones y abstracciones se han divorciado de lo imaginativo, lo intuitivo y lo ideográfico

Si podemos realizar el ejercicio de incluir lo imaginativo e intuitivo dentro de los hechos importantes para una sociología de los documentos personales, podemos pensar, tomando en cuenta el libro de Circe Maia, que el hecho de disminuir la presencia de personajes, para que la historia resuene entre otros, es un gesto artísticoque propone una versión anónima del sufrimiento en la dictadura, no es único ni oficial, es una propuesta poética.

Algo intuitivo que rescato del libro de Circe Maia es que, en ocasiones, los límites entre militares y prisioneros se tambalean. La risa es un mecanismo que ayuda a aguantar el sufrimiento, que es algo que mencionaba Viktor Frankl sobre los campos de concentración. Ésta y la confianza, entonces desde un punto de vista sociológico, son dos mecanismos que merman las distancias que imponen las jerarquías sociales, nos hacen volver a una esencia fundamental, humana. 

"Hasta los albores de la Ilustración, los documentos personales eran primordialmente documentos de sucesos memorables (memorias), de grandes hechos (res gestae), o de vidas de filósofos; había muy pocos casos (siendo las Confesiones de San Agustín una excepción notable) en que se hacían reflexiones sobre la naturaleza de la identidad interior".

Aquí una defensa a la idea de llevar un diario de vida. Hoy en día tenemos que aprovechar estos mecanismos para interpretar el mundo, para hacer una obra creativa. En estos tiempos la persona como individuo tiene una importancia que no deberíamos de confundir con egocentrismo o narcisismo, sino con disfrutar esta vida en toda su capacidad. 

La gente lleva diarios, envía cartas, hace fotos, escribe informes, relata biografías, garabatea pintadas, publica sus memorias, escribe cartas a los periódicos, deja notas de suicidio, escribe frases en las tumbas, filma películas, dibuja cuadros, hace música e intenta consignar sus sueños personales. Todas estas expresiones de la vida personal son lanzadas al mundo a millones, y pueden ser de interés para cualquiera que se preocupe de buscarlas (...) Para el sociólogo, el documento humano es “un relato de una experiencia individual que muestra las acciones del individuo como agente humano y partícipe de la vida social”.

La obra creativa es un poder que va más allá de nosotros, incluso de nuestra muerte. La real protagonista de la historia que leemos en realidad no la conocemos y no la conoceremos pero ahora son muchísimas personas hablando sobre qué sucedió en Uruguay durante ese período y cómo vivían las personas en ese particular proceso. Veía un video de Victor Jara y en los comentarios mencionaban que los milicos le tenían miedo y que por eso lo mataron. La obra artística de este cantante demostró vivir aún más allá de su muerte, y su mensaje es inspiración para muchísima gente de éstos tiempos. 






 

 

 



sábado, 20 de enero de 2024

Me llamo Rojo, Orhan Pamuk

Hamzanama


Una experiencia similar

Volviendo a medio Oriente, recordando aquel libro de la Convivencia dentro del actual territorio español que reseñé hace un tiempo en este mismo blog. Es bueno porque, desde mi punto de vista de experiencia latinoamericana, Oriente siempre está un poco más lejos de mi entendimiento, pensando en que es un espacio caluroso donde vive gente fundamentalista y proclives a la violencia. Es un prejuicio alimentado por mi ignorancia. Pero mi inquietud me hace volver nuevamente, y cuando vi este libro en la librería me detuve un tiempo. 

El hecho de que el autor fuese un premio Nobel llamó más mi antención por algo que para mí era casi desconocido. Al leer la contraportada no pude evitar acordarme de la novela policial "El nombre de la Rosa" de Umberto Eco, esa que se ubica en una abadía cristiana del medioevo, donde extrañamente mueren monjes y se le encarga a Guillermo de Baskerville y su discípulo Adso de Melk la misión de resolver este misterio. Esa novela, está bañada de un espacio en donde el misterio religioso se une al miedo y las discrepancias en temas vinculados a lo que Dios nos permite hacer y pensar; en el que los viejos paradigmas chocan con los caminos de libertad que abren el buen razonamiento y la salida de los límites impuestos por el control mental del poder, en este caso religioso. Pero allí donde hay libertad también hay miedo. Y es controversial e injusto, para mí, haberse inspirado en Jorge Luis Borges para el personaje del Venerable Jorge, un anciano acostumbrado a las antiguas formas y que quiere mantener el control intelectual de la abadía. Es injusto porque en Borges siempre he visto una ventana a la libertad en un mundo tan introspectivo como la lectura y los libros; fue él un profesor que nunca les hizo preguntas en los examenes a sus alumnos de la cátedra de literatura inglesa, por ejemplo. 

Me emocioné, pero es que de verdad pienso que ese libro fue uno de los primeros con los que de veras me involucré con la lectura, y se parece muchísimo a este de Orhan Pamuk. En este último se nos presenta la situación de cuatro ilustradores, pintores, de la corte real que están haciendo un libro secreto para el Sultán, cuando de repente uno de ellos es asesinado. El tema aquí es el miedo; se rumorea que las ilustraciones que están realizando no están de acuerdo con lo que la gente interpreta que Dios ordena, y Maese Donoso es asesinado, se rumorea por un grupo fundamentalista, como una forma de advertir que uno no se debe alejar de los designos de Dios. El contexto es el Estambul del siglo XVI, cercano al período del Renacimiento en Europa, y esto es muy importante porque esta época de cambios intelectuales y artísticos, que hemos aprendido desde chicos en el colegio, tiene también consecuencias allá en Oriente Medio.

"tanto Oriente como Occidente le pertenecen a Dios" Corán, azora de la Vaca, 115.

Durante mucho tiempo los ilustradores de Estambul han pintado a la manera de sus antepasados, y la opinión popular es que el estilo que ocupan los "francos o venecianos" (aquí se refiere a los europeos), son cuestionables porque pintar así sería reconocer la superioridad de ellos e insultar a Dios. Pero, ¿qué ocurre cuando se dice que el mismo Sultán pidió que el libro secreto sea pintado a la manera que pintan los francos? Aquí tenemos un cambio de paradigma, un choque cultural que abre la discrepancia entre los compañeros. Existen algunos, el llamado Tío, que tienen la altura de miras suficiente como para dar cuenta que esos límites mentales que se tienen son producto de la poca apertura que se tiene en la concepción del mundo. Los francos poseen, si recordamos pinturas de Da Vinci por ejemplo, la característica de la perspectiva, y los retratos, cosas que los árabes no hacen porque su tradición nunca lo ha hecho así y porque la idea de "endiosarse", como estiman que haría una persona que se manda a hacer su propio retrato, son una ofensa hacia Dios. Además, está la cuestión del estilo: piensan que se debe mantener el estilo de una escuela pero no crear un estilo individual.

Vinculación con los tiempos actuales

Hoy en día ya estamos muy lejos de aquella dicotomía, aparentemente. Las joyas que llevamos, la sacralización de nuestra propia imagen e identidad nos comprueba que, al menos aquí en Occidente, las ideas de los francos son las que se impusieron. No es raro encontrar ejemplos de ésto. El otro día, navegando por internet me encontré con la declaración de un músico actual, cuyo nombre no recuerdo, que decía que sus composiciones no buscaban para nada la aprobación de un público sino satisfacer la convicción propia. Y yo estoy de acuerdo, no ya por el hecho de que no haya que buscar la aprobación de los demás para validarse, sino también porque ya no es necesario que una obra sea agradable a Dios y sus preceptos, de hecho el mundo se nos presenta como una imagen mucho más compleja que el orden religioso; aquí el bien y el mal están mezclados, y no hay problema en que las tendencias en la música o las tendencias urbanas sean tan diversas porque evitarlo sería limitarnos. Quizás en estas maneras de ser, en su extremo, podamos olvidar cómo trazar puntos comunes con otros individuos, en ese caso hay que mirar con humildad, ayudarnos y evitar la desconfianza y el egocentrismo. No me gusta hablar en éstos términos, pero en el libro hay un capítulo en el que el autor inventa un personaje, el Diablo, y lo hace reflexionar dirigiéndose a Dios: 

"todos, incluso tus siervos más fieles quieren ser pintados a la manera de los maestros francos. El resultado de esta admiración por sí mismos será que pronto Te olvidarán, lo sé tan bien como me conozco a mí mismo" (p- 434-435). 

¿A qué nos llevará esta carrera si olvidamos la espiritualidad? En un capítulo del programa argentino "Filosofía aquí y ahora" se dice que el período del Renacimiento sacó a Dios del centro y allí puso al Ser humano, luego Descartes sería el encargado de poner en el centro el relato de la Subjetividad y ya no la creencia. Aún así, pienso que guardar un espacio para preceptos que nos unan como seres humanos nos ayuda a mirar el mundo de manera más responsable. Gracias al lugar donde vivimos, el tipo de pensamiento divergente no tiene consecuencias perjudiciales para nosotros. He leído por allí que el autor del libro no es muy bienvenido por ciertos grupos de personas en Oriente, aún reticentes a pensar en la apertura entre culturas, e incluso ha sido amenazado de muerte. Entonces este libro es una herramienta que ayuda a comprender una problemática aún presente en éstos tiempos, como también una excelente oportunidad para conocer la historia de Oriente y acercarse a ella.