
Por mi parte, ya tomé una decisión. He optado por el ateísmo social. Este ateísmo es el que he ido exponiendo desde hace unos quince años en una serie de obras.... Georges Palante.
Es una historia fascinante. Últimamente he estado leyendo a muchos autores de la primera mitad del siglo XX (John Dos Passos, Ferdinand Celine y André Gide, también pensado en Herman Hesse). El libro me lo prestaron y esta es la manera en que me gusta despedir a un libro, con una reseña que me haga reflexionar en qué lugar ocupa este libro en la biblioteca de mi vida.
Voy a hablar sobre dos personajes en particular para poder exponer los puntos que me interesan. El primero es Amadeo de Fleurissoire, un personaje que termina siendo una de las víctimas de esta historia. El problema que aqueja a Amadeo y sus amigos es que viven un estilo de vida que los vuelve estúpidos, incapaces de discernir que personas con malas intenciones se están aprovechando de ellos. El problema, entiendo yo, es el entorno familiar en el que viven, tarde o temprano todos ellos terminan pareciéndose.
Como indica Venegas en su ensayo sobre la novela Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, la postura que adopta el poeta García Madero al formar parte de los real visceralistas viene de la mano con el mito rimbaudiano de la vida poética. Este salto al vacío es tan loco si se tiene en cuenta que la sociedad actual vive en una neurosis, que arrastra desde la niñez, en la pubertad, y repite nuevamente en el entorno edípico del matrimonio. El mismo Wilheim Reich busca maneras de escape a este bucle a través de las energías liberadoras de la sexualidad.
El príncipe Andrei le dice a Pierre al principio de Guerra y Paz de Tolstoi: "haz tu vida, aprovecha de vivirla y una vez que ya hayas alcanzado todo, solo ahí cásate. Es muy aburrida la vida de casados, me la paso de aquí a allá en reuniones sociales y familiares de las que nada útil puedo sacar". O también en el cine, en la película "Ema" (2019) del director chileno Pablo Larraín la protagonista rompe un matrimonio y permite que esa pareja experimente la vida a través del desenfreno y la inhibición.
Amadeo, como su mujer, su mejor amigo Blaphas (que era pretendiente de su mujer), Anthime y Verónica son los seres humanos corrientes, como ovejas del rebaño, por poner un ejemplo explicito. Les falta habilidad en el "mundo de la vida" (Habermas), a pesar de ser familias de clase media y educadas.
Por otro lado tenemos a Lafcadio, un hijo bastardo que se ha ganado la vida por sus propias maneras. Tiene libertad y es dueño de su pequeño universo. Es pecador, sí, pero es acaso como enseñaba san Ambrosio en la película La recta provincia de Raúl Ruiz: "siete son los pecados, y siete son las notas musicales; tratemos, nosotros los pecadores entonces, de hacer buenas melodías". Lafcadio, por su forma de ser, sí podría formar parte del real visceralismo (en un ejercicio intertextual) sin faltar a sus valores, ya que él mismo vibra en una sintonía diferente. Se puede graficar la diferencia con el poema de Cesárea Tinajero:

y este "poema" gráfico de Cesárea me hace pensar en el Tao Te King, al menos en la portada del libro que yo tenía, en el cual aparece esta famosa pintura.

Bajo la ola hay hombres tranquilamente meditando y dejando que la ola los lleve. Acaso podríamos decir, entonces, que aquel valiente que es capaz de abrazar la vida en su inmensidad y tragicalidad, es uno que ha sí ha vivido la vida en toda su intensidad.
Algunas palabras más sobre Lafcadio. Como personaje, se acopla con el giro platónico que desarrolla la filosofía deleuziana: creando individuos a partir de la diferencia con sus similares, y no bajo una repetición vacía. Vivir la vida de la oveja negra, de aquel que abraza la vida en su completitud podría parecer impertinente, pero aquí nos encontramos de nuevo a Nietzsche, cuando afirma que aquel que es creador, también es un destructor. No es casualidad que la carta 13 del tarot sea el Diablo, que es también sinónimo de la creatividad. ("solo cuando me hayáis repudiado, solo ahí estaré con ustedes nuevamente"). Lafcadio es el devenir en sí mismo, Lafcadio es casi como la vida misma, un cuerpo sin órganos.
Textos citados
Gide, André. Los sótanos del Vaticano (1971), Alianza Editorial.
Smith DW, Somers-Hall H, eds. The Cambridge Companion to Deleuze. Cambridge University Press; 2012.Venegas de Luca, Igor. La caída de García Madero y el surgimiento del último detective (2009).