sábado, 4 de diciembre de 2021

Álvaro Bisama - El Brujo



Reconocer a Álvaro Bisama como uno de los escritores chilenos que sonaba en mi oído hace rato. Obvio que conozco a los clásicos, pero me quería adentrar en los chilenos. Robé por ahí un anuncio que la hacían a Matadero Franklin y conocí a Simón Soto, fui a una charla del Puerto Ideas y conocí a Diego Zúñiga; Daniel Matamala le hacía propaganda a Poeta Chileno y ahí conocí a Alejandro Zambra. Pero Bisama era lejano, pero a la vez ya me sonaba como un clásico, al menos para mí. Y es cierto, es uno de los exponentes de la novela chilena de la era post bolaño.


Toca el tema de la dictadura, algo a lo que no estoy muy acostumbrado. También toca la juventud, las drogas y la familia.


Las imágenes que se producían en mi cabeza al imaginar esta novela eran el poco espacio de la vida santiaguina; las protestas oscuras, nubladas, como aquellas marchas en Valparaíso. Los bosques inmensos de Chiloé, el cielo lleno de nubes, la playa: un pequeño lugar cerca de los roqueríos, con más piedras que arena. La casa de Chiloé: alta, grande, sombría, sobre todo con materiales de madera. En la novela se me repetían las imágenes en blanco y negro, la nubosidad, quizás porque la portada era así.



domingo, 3 de mayo de 2020

Un homenaje a Amparo Dávila

En el marco de la segunda entrega para el Grupo literario Chile-México, hemos decidido leer la obra de una autora recientemente fallecida. Nunca antes había leído nada de ella. Más, leí el cuento en cuestión y ojeé otros varios más.

Primero que todo, hablar sobre el cuento Árboles Petrificados. Muy triste. Un ensueño triste de quien gusta beber el triste trago del olvido. Pero es como quien olvida con un desgarro. La protagonista ha guardado una vida a partir de un recuerdo. Y alimenta ese recuerdo. Todo lo demás al rededor de ella parece falso.

Desde mi punto de vista no se puede vivir así, del sufrimiento. Aunque es algo natural, a mí también me ha ocurrido. Pero ya no. Es como esa historia en la última película de Harry Potter, el cuento de las reliquias de la muerte, cuando un hombre quiere revivir a su amada. No puede volver a la realidad. Tiene que buscar nuevas maneras de renovarse, de otro modo tiende a la muerte. Es algo realmente complicado.

Por otra parte, me da pena su nuevo enamorado, porque si supiera sobre las fantasías en las que vive la protagonista, sentiría el rechazo que tienen hacia él. En ese momento podría cantar esta canción https://www.youtube.com/watch?v=vyUZZAbDhqk

Con la canción esto parece como de una película de Lynch, pero a la chilena.

Y harto de eso tienen los demás cuentos que revisé. El patio cuadrado es un fenomenal escape a través de los sueños de la protagonista. Recorre pasajes de miedo, sabiduría, traumas... busca algo verdadero y acaba encontrando la muerte.

Más enigmático es La rueda, que parece haber escapado del Mullholand Drive o del Inland Empire de Lynch. Una historia circular de alguien que recuerda cómo le llegó la muerte. Más triste es Garden party, que tiene un aire a Eyes Wide Shut. Es la triste historia de un nostálgico que busca un recuerdo y acaba encontrando la muerte.

Griselda me hizo pensar en que es bueno que los adultos mayores desarrollen un estilo de vida activo. Griselda es una maldición que busca un cuerpo que la escuche. El último verano es la historia de una triste madre oprimida por su marido que, buscando las sombras, acaba abriéndole la puerta a la muerte. Por último, Oscar es como el hermano malvado de Bart, Hugo, pero peor. Es un Hugo sin escrúpulos, un hijo de puta que deberían haber matado hace rato.

Bueno, eso es todo. No soy muy bueno para contar historias de terror. No como Alberto Leiseca https://www.youtube.com/watch?v=W8-lYEY_GuI

Será hasta la próxima entrega.

EsquizoPolitica: Las uñas de Deleuze